martes, 28 de abril de 2015

LOS PINTORES DE LA PAZ DE SILOÉ

SILOÉ PINTA DE BLANCO LA PAZ

Un combo de pintores tiene la osadía de pasar de  un sector a otro de siloé armados SOLAMENTE con rodillos y brochas. Su objetivo es colorear de blanco las fachadas para plasmar un mensaje de paz.

Cada brochazo  es como un grito ahogado, uno de esos que quiere ser escuchado con desespero, pero que se queda perdido entre uno de los tantos caminos torcidos de la loma. Cada gota de pintura espesa que  cae sobre el asfalto representa  el sudor  de los primeros arrieros que poblaron Siloé hace más de 90 años, y de la gente que todavía  saca pecho cuando dice: “Yo amo a Siloé”, frase que está plasmada en uno de sus muros.

Esta es una de las tantas historias que se dan en la ladera,  esa que toca trepar loma arriba entre callejones retorcidos y laberintos de concreto. Allí, jóvenes y otros un poco más canosos,  con brocha y rodillo en mano pelean a diario su propia lucha, esa que consiste  en pintar a Siloé de color blanco... del color de la paz.

“El blanco representa  pureza, tranquilidad, serenidad, es música para el alma”, dice Miguel Ángel García  mientras pinta una fachada del sector   Las Minas, allá donde la vista de Cali es de tipo postal.
Todo esto de colorear  a Siloé de blanco comenzó con la llegada del ‘Doctor Alemán’, la película que se filmó en el 2007. “Primero se pintaron las fachadas de La Estrella, La Mina y  el Mirador que era los sitios donde iban a grabar. Fue entonces cuando la Fundación Sidoc y la misma comunidad decidieron intervenir todo Siloé, darle un nuevo sentir al sector  y transmitir el mensaje de que somos más los buenos que los malos”, comentó Miguel.
Brochas que le ponen color a las fronteras  invisibles.  Nadie dijo que iba a se fácil  pasar de un sector a otro solamente armados con tarros, rodillos y pinturas. Esta era una idea que muchos tildaban de  suicida. Sin embargo la Fundación Sidoc le apostó a este proyecto social llamado ‘Pintatón’, con el cual además de resignificar la comuna al pintarla de paz, tiene como objetivo vincular a los jóvenes de los diferentes sectores, quienes se matan por una guerra cuya base es la intolerancia y el microtráfico.

Jorge Villaquirán sabe bien de eso. Él tiene 44 años y  siempre ha vivido en La Playboy y en La Mina, ambos sectores de Siloé. Villaquirán, junto a Miguel Ángel, son los coordinadores del grupo de 40  pintores que decidieron cambiar las armas y las drogas por el trabajo  comunitario, que se cansaron de ver sangre derramada y  ahora prefieren derramar el color de la paz sobre las descascaradas fachadas.

“Han habido contratiempos por meterse a otros sectores, pero uno va llegando pintando y va pasando la tal frontera invisible”, aseguró Jorge. Miguel tiene claro que no se trata de pintar por pintar, sino de llevar  un mensaje de cambio. “No es fácil llegar a algunos sectores, pero nos hemos convertido en testimonio para muchos ‘pelaos’ de los combos de que hay otra opción distinta al conflicto. La gente abajo ve la loma pintada de blanco, pero no sabe  todos los procesos de cambio que estamos realizando, la estigmatización es la que nos está matando”, aseguró este líder, cuyo sueño es estudiar trabajo social.

De las pandillas a la ‘Pintatón’.  Darwin Campo tiene 25 años y luego de muchos años de pertenecer a una pandilla, ahora se da el lujo de ‘patinar’ (andar) entre un sector y otro sin sentir miedo de perder la vida. “Yo me gané el respeto de la gente de la loma y ahora soy orgullosamente un pintor de la paz. De las pandillas no queda nada bueno, solo cicatrices (muestra la que le dejó un proyectil en el pecho) y perdición. Ahora estoy mucho mejor, no le debo nada a nadie”, aseguró este joven mientras daba brochazos en el sector conocido como Las Llantas, adonde años atrás no se imaginó que podía  llegar, pues vivía preso en su propio sector.

“La gente  ha respondido muy bien. Algunos tenían su fachada muy feita y se ponen contentos cuando se las dejamos luminosa”, aseguró Luigy García, uno de los trabajadores de la ‘Pintatón’.
Para este parche de 40 expertos en las labores de la brocha y el rodillo, ya no  importa si el compañero viene de Lleras, Tierra blanca o de Los Tanques. Aquí lo único que interesa es que todos tienen su cara y su ropa salpicada del color de la paz, y este es el ‘tatuaje’ que los identifica como miembros del parche de la ‘Pintatón’, ese que quiere ver a Siloé bonito y sin guerra.

  • 4.100 fachadas se han pintado en los diferente sectores de Siloé desde que comenzó la ‘Pintatón’
  • 130.00 pesos semanales se les paga a los jóvenes por su trabajo como pintores de fachadas.
  • 2007  comenzó el proyecto de la ‘Pintatón’ gracias a la filmación de la película ‘Doctor Alemán’.
  • miércoles, 25 de marzo de 2015

    EL SHOPPING DE LOS CACHIVACHES

    EL MERCADO DE LA CHATARRA


    ¡Todo barato, todo barato y hasta yo también me vendo!”, dice la canción de 'Ric y su Conjunto Sasón', pero esta frase es una de las más repetidas en uno de los comercios más inusuales y tradicionales de la ciudad: el mercado de las pulgas del Centro. Los domingos y los lunes festivos el barrio Sucre se llena de expertos cachivacheros, patrones de la chatarra y reyes del segundazo que complacen  con sus mercancías a los más avezados clientes.

    “Si necesita novia acá se la venden, y si no la tienen como usted la busca se la consiguen”, dijo entre carcajadas Enrique, quien andaba buscando un repuesto.  “Uno de aquí  no se va con las manos vacías, algo se lleva”, remató este comprador. Y está en lo cierto. En el ‘shopping’ de Sucre, que se extiende por la Carrera  9 y 10 entre Calles 16 a la 18, se pueden conseguir repuestos de vehículos y máquinas, ropa y zapatos de segunda en buen estado, toda clase de antigüedades, cargadores para celular, cables de todo tipo, electrodomésticos, juguetes, relojes, pelucas y hasta gafas con aumento.

     “La ‘merca’  se la compramos a los recicladores o uno mismo la busca y la repara. Yo tengo hasta réplicas de cuadros famosos a precio de huevo”, dijo Alexis Betancourth, quien lleva en el negocio  del mercado de pulgas más de ocho años. Esta plaza, que sólo funciona los fines de semana, puede ser bastante lucrativa. “En un día bueno uno se puede vender hasta $150.000,  eso sí, toca guerriarla”, dijo Francisco Montes quien vende zapatos de todos los estilos y prendas de vestir que van desde los  $500.

    A estos maestros del cambalache les toca  llegar antes de las 5:00 a.m. para asegurar su puesto en la calle, luego extienden un plástico o cartones sobre los andenes y empiezan a subastar sus tesoros al mejor postor. 


    ¿No lo quiere?, ¡se lo compro!

     Muñecas con el pelo chamuscado, cepillos para embolar zapatos, partes de motocicletas, monedas extranjeras, botellas de licor vacías, pedazos de pvc, trofeos, llaves,  tuercas oxidadas,  toda clase de losa, lámparas  de kerosene, y hasta escapularios son exhibidos. Usted se preguntará ¿quién compra una alcancía rota?, pues le puedo asegurar que hay clientes para todo.

    “La mejor compra que he hecho fue la de un portátil en  $100.000, y otro día compré una tortuga morrocoy en $7.000, me la llevé porque me dio pesar verla tirada en la calle y con calor, y ahora es mi mascota”, dijo Juan Carlos Erazo, quien visita el ‘shopping’ cada 8 días en busca de tesoros y ya tiene el olfato afinado para los gangazos. 

    Entre  cascos industriales, fajas reductoras, pedazos de manguera, destornilladores, espátulas y ruedas de juguetes, Elmer de Jesús Villegas busca un radio pero ya lleva en la mano un vaso de licuadora que  compró en 4.000 pesos. “Acá todo es más económico y lo mejor es que se encuentran cosas  que no venden en ninguna otra parte”, aseguró Elmer, quien cada ocho días  llega al Centro  con 10.000 pesos en el bolsillo y se lleva un canasto lleno de cacharros. 

    En medio de la algarabía, se nota que la vida en Sucre no es fácil, ni siquiera para alguien como Wilson Rodríguez, que se conoce todos los metederos de estas calles. “Me robaron mi carreta llena de chatarra, me confié y paila”, dijo mientras nos enseñaba el denuncio que interpuso. Y es que con la ‘fuma’ en la que Wilson mantiene a diario,  no se puede quejar porque la suerte también le ha sonreído. “La otra vez recogí un jacuzzi y lo vendí en $50.000”, comentó entre risas. 

    Tarots, crucifijos, televisores, abanicos, y hasta cortauñas viejos hacen parte de esta colección, una mina deseable para los cazadores de tesoros.

    Rebuscadores de sueños
    “Hoy vendo chicles, mañana lapiceros y si el cielo me da limones pues vendo limonada”, dice con el encanto paisa Richard (foto izquierda) quien busca un plante de chatarra para montar su propio negocio. Por su lado Martha y Katherin (foto derecha) son madre e hija y todos los fines de semana bajan desde Siloé en busca de un ingreso extra para el sustento de su familia.

    *Nota publicada en el periódico Q'hubo.
    Fotos: Wirman Ríos/Q'hubo


    • Muchos de los vendedores de la zona son habitantes de la calle que buscan ganarse la vida dignamente.
    • A este mercado de pulgas llega gente de todos los estratos sociales a comprar. También venden mercancía nueva.


    viernes, 20 de marzo de 2015

    UN SOBREVIVIENTE DE LA BOMBA ATÓMICA EN CALI

    EL SOBREVIVIENTE DE HIROSHIMA


    En el verano del 6 agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, el día del juicio final cayó en Hiroshima, Japón. Fue una inmensa bola de fuego que alzó una nube con forma de hongo que arrasó todo aliento de vida y fulminó la esperanza. Fue el primer ataque nuclear ordenado por el gobierno de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y que dejó en esta ciudad del oeste de Japón un desierto cubierto de cenizas,  carente del soplo de   vida.

     Pero, cuando parecía que nada podría sobrevivir en esta sequía de esperanza, en la primavera de 1946 brotaron semillas de algunos árboles que se abrieron camino entre las enredadas y carbonizadas raíces. Nacieron árboles, los sobrevivientes de Hiroshima. Pero, ¿qué tiene que ver Hiroshima, un árbol, un ruso y Cali?

    Una historia de vida. 
    Vladimir Rouvinski es ruso y llegó a Cali en 1997. “Vine movido por el amor, porque a mi esposa la llamaron para trabajar  en la Universidad del Valle y obviamente me vine  detrás de ella”.  Vladimir es amable, excelente conversador y con un sentido del  humor muy fino. Actualmente es el director del  Centro de Estudios Interdisciplinarios Cies de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Icesi,  y se siente tan caleño que ya dice “mira vé”. “Vivo feliz en Cali, aquí es como un eterno verano y la gente es muy alegre”, aseguró.

    Este ruso es la conexión entre Cali e Hiroshima, pues fue el portador de las semillas que simbolizan  la vida y que hoy están plantadas representando la vida. 
    “En el 2001 me gané una beca  para estudiar una maestría en Japón. “En Hisroshima todavía se ven muchas secuelas de la bomba atómica. Es una ciudad  atípica porque la tuvieron que reconstruir desde cero y en las calles uno se encuentra a   sobrevivientes  con deformaciones físicas y otros que nacieron con  malformaciones por los efectos de la radiación”.

    Según Vladimir, en esta ciudad de Japón huele, se siente y se palpa  el miedo, a pesar de los esfuerzos por salir adelante. “Cuando estas semillas brotaron de  la tierra,  para los japoneses fue un  símbolo fuertísimo, de que la vida sí es posible donde ellos creyeron que jamás renacería algo y entendieron que a pesar del desastre la vida continúa”, aseguró

    Y llegó el alcanforero. 
    Estas semillas pronto se convirtieron en árboles y los residentes las guardaron  como el tesoro más valioso. “Cuando llegaron las Naciones Unidas se pensó en distribuir todo el conocimiento sobre lo que pasó, y  se creó la iniciativa  ‘Green Legacy Hiroshima’, que consiste  en sembrar  estas semillas por el mundo”, puntualizó el profesor.

     Actualmente hay árboles plantados en Argentina, Chile, Rusia y en Cali, gracias a que  justo cuando las repartieron Vladimir estaba en Japón... de ahí la conexión. 
    “La semilla la planté en mi casa, la cuidé mucho, porque no es fácil de que sobrevivan en otro hábitat y hace un año y medio decidí entregarlo a la Universidad Icesi como símbolo del respeto a la vida, a la esperanza y del perdón”, dijo Vladimir.




    Hoy, el Alcanforero tiene tres años de edad, pero su expectativa de vida es de 700 años. Mide 2 metros con 50 centímetros, pero puede alcanzar 20 metros de altura, es todo un titán de la vida.
     “En un país con tanto conflicto, este árbol tiene un mensaje fuerte, de sobrevivir en medio de las cenizas”.

    *Nota publicada en el Periódico Q'hubo
    Fotos: Giancarlo Manzano/Q'hubo

    martes, 24 de febrero de 2015

    UN CEMENTERIO PARA ÁNGELES CON PATAS

    TUMBAS PARA MASCOTAS

    'Simona’ estuvo en el mundo de los vivos durante 13 años, tiempo en el que  corrió, jugó y hasta lloró las tristezas de sus ‘papás’ humanos. Quizás por ser una amiga fiel o por ser como dice en su obituario,  “la líder beta de nuestra manada”, se mereció una tumba y una lápida. Se ganó el ser llorada durante su entierro.

      ‘Bonnie’, ‘Matías’, ‘Lucky’, ‘Shigetoshi’, ‘Kimora’ y más de 100 perros, gatos y hasta conejos reposan en ‘Tierra de mascotas’ un cementerio para despedir a los amigos peludos con honores.

    A Yuli Enríquez se le vino la idea a la cabeza, al ver en un programa extranjero un camposanto para animales, y desde hace un año sacó este proyecto adelante que funciona  en el km.  7 vía a Río Claro en Potrerito, Jamundí.

    “La gente llora a sus animalitos, les gusta hacer el duelo,  visitarlos y arreglar la tumba. El servicio que ofrecemos es completo. Lo metemos en un ataúd de  cartón   decorado, tenemos  una sala de despedidas  y luego se sepulta”, contó Yuli.

    El primer servicio que prestaron fue un 31 de diciembre, día en el que ‘Katia’ decidió dejar su vida terrenal. “La familia estaba muy dolida, pero al ver que el cuerpo de su amada quedaba  en un buen sitio, se calmaron. Esto más  que un cementerio es un mausoleo, es la manera de lograr que su mascota no sea olvida”, dijo esta contadora de profesión, pero animalista por convicción.
    Historias de amor y muerte. ¿Será que todos los perros van al cielo? Yuli cree que sí y que además los animales tienen alma.

    “Una vez tuvimos un entierro en la noche y los dueños tomaron fotos, cabe aclarar que en ‘Tierra de mascotas’ no hay bombillos ni luces. Al ver las imágenes en una  se observa un cuerpo brillante, una luz. No había forma de que fuera algo externo, esa era el alma de la mascota”, aseguró Yuli.

     Y es que cada vez que un animalito  fallece hay presencia de ellos, queda evidencia de su energía. “Acá entró un perrito y pasó por cada una de las hileras de las tumbas... de inmediato se empezaron a mover las figuras y los ringletes y no estaba venteando”, recalcó.

    ‘Tierra de mascotas’ es un espacio donde se conjugan la vida y la muerte. Mientras se observan las lápidas con mensajes de despedida, se puede escuchar el canto de los pájaros o ver una  ardilla trepando un árbol. Es un sitio donde se respira paz y tranquilidad, esa misma que seguramente ‘Balú’, ‘Messi’ o ‘Yordi’ transmitieron en vida.









    “Unos rezan, otros lloran y algunos simplemente agradecen a sus mascotas por su amor incondicional, por eso los entierran dignamente”, finalizó Yuli.

    martes, 17 de febrero de 2015

    HASTA PRONTO FIGO

    EL ADIÓS A UN AMIGO


    Hace semanas estuve pensando en cómo empezar a escribir tu carta de despedida. Comencé  a pensar en tu partida desde algún tiempo, lo confienzo, porque noté que tu vitalidad mermaba.
     
    También llegué a pénsar en cómo sería nuestro última día juntos... lo soñé con muchos helados, pasteles, besos en tu carita (aunque no te gustaban los besos), con muchas fotos y acariciando por horas tu lomo. Creí que sería romántico, como en las películas que veíamos juntos (o que yo veía mientras tu dormías), pero nada fue así.
     
    Tal vez las palabras no serán suficientes para describir lo inmensamente feliz que me hiciste. Quizás mi memoria falle y no podré dibujar nuevamente los momentos compartidos contigo, mi gran amigo.
     
    Creo que bastará con decir que gracias a ti conocí el amor incondicional, ese que tu me dabas. Gracias a ti pude comprender  y experimentar en carne propia, que a un animal se le puede llegar a amar tanto como otro miembro de la familia, porque en mi casa nunca fuiste un perro, fuiste Figo, el señor Figo.
     
    Nos faltaron muchas cosas por hacer y aprender juntos. Nos faltó superar el miedo a los locos, el cual se incrementó ese día que uno  te pegó una patada y yo quedé inmovil, sin poder decir o hacer nada...creo que tu en vez de miedo les cogsite 'la mala'. Nos faltó buscarte la novia ideal, me empeñé en buscarte perras de tu misma raza, cuando en realidad tu viviste eternamente enamorado de 'Wanda', esa french puddle que ni siquiera te daba la hora y te volteba la cola, pero tú decidiste serle fiel hasta el día de tu muerte, porque eso si... fuiste más fiel que cualquier humano que hubiera conocido. Minnie tal vez llegó tarde a tu vida.
     
    Nos faltó ir más a rio, ir más a la ciclovía y comer más helados, me faltó llevarte a la playa., a caminatas nocturnas y a pasear en carro.
     
    Extrañaré tus ronquidos, extrañare ese golpe que me despertaba asustada cuando te subías a la cama y te adueñabas de mi almohada. Extrañaré llegar en las noches y recibir tus lambetazos en mi cara, te extrañaré todo, completico.
     
    Gracias por hacer de estos últimos 12 años los mejores. Nunca me hablaste, pero bastaba una mirada para conectarnos y adivinar tus caprichos. Bastaba una mirada para que entendieras que estaba triste y sin tener que decirtelo te hacías a mi lado, con eso bastaba para devolmerme la felicidad.

    Tal vez muchas no lleguen a comprender la conexión que tú y yo teníamos. Dos días antes de tu muerte te miré fijamente a los ojos y te pedí que me dieras una señal. Estabas muy enfermo y én medio de mi egoísmo humano, ese que tu nunca conociste, no era capaz de sacrificarte. Te pedí encarecidamente que si era tu hora que te feras solo y así lo hiciste, esa fue tu última muestra de amor incondicional. 
     
    Amigo de mi alma, espero haberte hecho feliz y solo lamento que nuestro último día no fuera como lo soñé.
     
    Quiero que todo el mundo sepa que fuiste el mejor perro del mundo y que tuve la fortuna de que me escogieras para hacer parte de tu vida.
    Gracias Figo, te extraño putamente.
     

    miércoles, 4 de febrero de 2015

    LOS MUERTOS QUE NADIE QUIERE EN CALI

    LOS MUERTOS QUE NADIE LLORA


    El  significado de la palabra  muerte es el mismo en todos los idiomas: término de la vida. Para los creyentes separación del cuerpo y del alma, supresión, caída, destrucción, aniquilamiento, ruina... el fin. Paradójicamente, once cadáveres que reposan en el anfiteatro del HUV  no han terminado con la danza de la muerte, pues a pesar de estar tan tiesos como un bloque de cemento y tan fríos como un témpano de hielo, siguen esperando que sus familiares los reclamen y les den cristiana sepultura.

    Aunque sus ojos están opacos, pues estos difuntos   carecen del resplandor de la chispa de la vida, pareciera que lo que los mantiene ‘vitales’ es la esperanza de no perderse en la memoria  de quienes en vida los amaron, y que no los dejen terminar en medio de  centenares de huesos de una fosa común,  sin identidad.
    Estos muertos, los 11  del HUV, reposan a menos 30° grados centígrados de temperatura en una vetusta nevera, sobre latas de acero inoxidable y  con un papel en su pecho que indica nombre, edad y fecha del deceso. Los que tienen menos suerte han sido bautizados de nuevo y tienen escrita la sigla ‘NN’.



    Los echan al olvido.  Rubiela Artunduaga, de la subdirección de atención al usuario del HUV, dice  que cuando el paciente fallece en el hospital le avisan a los familiares, pero estos muchas veces no quieren a su muerto y no lo van a reclamar.“Tratamos de ubicar a los parientes e informamos  a través de los medios de comunicación, y cuando son ‘NN’ la  Registraduría hace toma de huellas para tratar de  identificarlos. Agotamos todos los recursos, pero aún así los olvidan. La gente no piensa  que tiene deberes con los pacientes  así estén muertos”, aseguró Rubiela.

    Aracellys Calle falleció el tres de enero de este año. Tenía 50 años, era de cabello corto y a pesar de los hematomas rojos y morados en su piel, se nota su tez blanca. Seguramente  fue buena persona, pero parece que eso no le alcanzó para merecer una tumba.
    A estos 11 cadáveres se les agota el tiempo, ya que el plazo máximo que tienen para ser reclamados es de seis meses, algunos ya agotaron su ‘chance’ y están guardados desde  junio del año pasado.




     ¿No se quieren encartar? 
    “Estos cadáveres ocupan espacio en el anfiteatro  y nos  quitan la oportunidad de realizar autopsias, lo que sí es un ingreso para el hospital. Además dejamos de atender otros casos de estudios post mortem”, dijo Olga Lucía Lenis, jefe del laboratorio y del anfiteatro  del HUV, y quien se ha convertido en la ‘madrina’ de dichos difuntos.

    Un entierro en fosa común le cuesta al hospital alrededor de  $600.000 por cada uno. Se realiza en el Hospital de Siloé, en un ataúd bastante sencillo hecho con tablas y acompañado de algunos funcionarios que les dan el último adiós. “Algunos no reclaman los despojos de sus familiares por no asumir el costo del entierro, otros sencillamente los abandonan desde el momento de la hospitalización”, aclaró Olga Lucía.

    ¿Y después de enterrados algún familiar reclama a su difunto? “Sólo ocurrió una vez hace cuatro años. La familia de un italiano  llamó a pedir la exhumación y la repatriada del cuerpo, la Embajada pagaba la mitad, pero el costo era muy alto así que el occiso se quedó en la fosa común por siempre”, contó Lenis.

    Formol y hielo.
    Entrar a la Morgue no produce miedo. Más bien estos ‘fantasmas’  logran aflorar sentimientos de lástima y reproche contra su familia. Debido al poco espacio del anfiteatro, en cada bandeja deben acomodar hasta tres cuerpos. No es tarea fácil, ya que toca hacer que ‘encajen’ las extremidades, los dorsos y las caras, a pesar de la rigidez propia de la muerte.
    El olor es una mezcla de formol y putrefacción, de esos que calan  los huesos y perduran en la nariz como perfume rancio. 

    El piso luce oxidado y una cortina de tiras de plástico se abre para dejar salir el frío propio de la muerte... hasta se forman bloques de hielo de color café,   producto de una mezcla de fluidos corporales y químicos. Este es el único lugar donde no hay distinción de raza, estrato socioeconómico o nivel de educación. Aquí todos esperan lo mismo: terminar su danza de la muerte con un entierro digno y llorado por sus familiares.





    • La gran mayoría de los cadáveres sin reclamar son hombres. También hay un gran número de habitantes de calle.
    • Muchos ancianos llegan solos y enfermos al hospital,  a pasar sus últimas horas de vida. Después de muertos nadie los reclama.
    • 70 cadáveres reposan en la Morgue de Medicina Legal, sin ser reclamados por sus familiares.
    • 25 de estos 70 cuerpos están sin identificar. Hay restos acumulados del 2013 y del 2014.
    • 50 años en adelante es el promedio de edad de los cadáveres que dejan abandonados.
    • 6 meses es el tiempo máximo que dejan los cuerpos en la nevera.
    • 600 mil pesos es el costo del entierro por cada uno de estos muertos. Lo hacen en fosa común.
    • 2 difuntos, por mes, es el promedio de ‘olvidados’ que dejan en la Morgue.
    *Nota publicada en el periódico Q'hubo Cali

    viernes, 30 de enero de 2015

    ¿QUÉ SIENTEN LAS CALEÑAS CUANDO USAN MINIFALDA?

    "ME SENTÍ AGREDIDA EN MINIFALDA"


    No tengo medidas de reina ni mucho menos cuerpo de modelo o cirugías estéticas. Me considero una caleña atractiva, como el resto de las  1.188.000   mujeres que habitan en la ciudad. Así que decidí  aventurarme  a la calle vistiendo una minifalda, una prenda perfecta para los 31° centígrados que se registra de temperatura en Cali, y además porque desde que se impuso en los años 60’s, nunca ha pasado de moda.

    Sin más pretensión que captar con el lente de Q’hubo las reacciones que tendrían los hombres ante la prenda, escogimos la ruta del Centro, una de las más transitadas por féminas trabajadoras,  transeúntes, amas de casa, ejecutivas y colegialas.
    Debo confesar que desde que inicié mi ‘pasarela’ no me sentí cómoda, pues de inmediato observé  una avalancha de miradas, tanto de mujeres inquisidoras como de hombres al acecho de su presa.



    Como  carne para leones.
      ¿Y es que acaso era de esperarse que la reacción de los hombres fuera inmediatamente sexual? sin ser feminista ni machista, la realidad es que algunos estudios aseveran que los varones piensan en sexo al menos 19 veces al día (Universidad de Ohio, 2014) y que la minifalda los alborota.

    El primer acercamiento fue ante un grupo de cuatro señores, entre los 30 y los 60 años de edad. Cuando estaba a tres metros de distancia todos me hicieron un paneo de la cabeza a los pies, y cuando pasé por su lado   emitieron saludos y piropos. Escuché al que tenía más próximo, cuyo aliento pude sentir en mi oído y  me dijo: “Mami rica, que Dios la bendiga”.
    Desde ahí recibí toda clase de adjetivos y sustantivos: princesa, virgencita, reina, mami, patona, ricura, negrota, mamacita, chocolate delicioso, nalgona, culona y hasta tarrao’.
    Y también recibí miradas en todas las partes de mi cuerpo, pero en especial en la cola. ¡Allí  los ‘ojos’ sí que se clavan!

      Estoy segura de que ninguno de estos ‘caballeros’ pensó en que yo podría ser su hija, su nieta, su esposa o hasta  su mamá. La ‘tapa’ fue la de un hombre canoso, de 50 años de edad aproximadamente, bien vestido y ‘enlocionado’. Me puso conversa, me acompañó al menos siete cuadras, me pidió el número de teléfono y hasta prometió irme a visitar a mi lugar de trabajo. Sacó el ‘macho’ brioso que tenía dentro y coqueteó conmigo como cualquier quinceañero.

      Algo me quedó claro después de una hora de caminata: los caleños se podrían ganar un concurso de contorsionistas, porque con tal de mirar a una mujer giran su cabeza hasta 90 grados ( o  más en algunas ocasiones), voltean el tren superior  sin despegar los pies del piso y son capaces de seguir conduciendo o caminando, mientras su mente y sus ojos se fijan en una minifalda.

    ¡Agredida y vulnerada! 
    Sé que no exagero y que las mujeres me comprenderán cuando aseguro que muchas veces los hombres nos hacen sentir como trozos de carne, con el cual quieren saciar su apetito sexual. Es muy difícil lidiar con comentarios soeces que agreden tu dignidad, y tener que ‘tragarte’ la rabia y seguir tu camino por temor a ser agredida.
    ¿Será por eso que la mayoría de caleñas salen a la ‘guerra’ armadas de un pantalón y no en minifalda? Me atrevería a decir que sí. Mostrar más piel es como si le pusieras a la caña de pescar la carnada:  ¡caen todos los peces gordos!

    Llego a la conclusión de que muchas de nosotras pensamos dos veces en la ropa que vamos a usar antes de salir a la calle, por temor a ser acosadas o acorraladas por estos ‘expertos en piropos’, que aunque digan poemas nos hacen sentir expuestas,  y cortan de raíz la sensación de andar libre por la calle, ¡así sea en minifalda!


    • Para Melissa Rojas, historiadora y socióloga el piropo, el ‘siseo’ y el acoso son tipos de agresiones sexuales. “La cultura colombiana es machista y los hombres se sienten en la obligación de legitimar y hacer explicito el poder simbólico que tienen sobre las mujeres, que puede ser transgresor de sus derechos. Que tengamos más o menos ropa no es la causa de este tipo de prácticas, es más un problema de convivencia ciudadana.